jueves, 5 de diciembre de 2013

BUROCRACIA GUBERNAMENTAL AGREDE A LA UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

En forma sistemática y periódica se atenta contra instituciones y valores emblemáticos del Ecuador, con un afán premeditado de destruir los valores nacionales, para suplantarlos por creaciones tecnológicas que masifiquen a los ecuatorianos, para convertirnos en una isla de idiotizados al puro estilo de Cuba. A la Universidad más antigua y gloriosa del Ecuador se la califica por medio de formularios, que son los instrumentos que tienen que utilizar las personas de limitada inteligencia para entender algo. Al Igual que en muchas otras instituciones del Ecuador, se despide de la Universidad a los profesores antiguos, experimentados, maestros de vocación, talento y dignidad para reemplazarlos con novatos llenos de diplomas, pero lo que natura no da, las maestrías nos prestan. Por más maestrías que tengan siguen siendo mediocres. El maestro universitario es un ser superior, no es asunto de leer un poco de libros de pacotilla sino de sabiduría y eso no da ninguna maestría. No puede compararse nunca universidades de cientos de estudiantes que cobran pensiones exorbitantes, en donde el profesor tiene que hacer pasar el año a todos los estudiantes por lo que pagan, con la Universidad Central con 45.000 estudiantes o más, jóvenes que realizando grandes esfuerzos llegan de todo el país, para formarse como profesionales de honor. La Universidad Central ha formado a los mejores profesionales del Ecuador y de ahí han salido los profesores para las demás Universidades del Ecuador. Quien no ha pisado la Universidad Central, quien no ha luchado en la vida y llega al poder por pura buena suerte, no tiene calidad humana para juzgar a la Universidad Central. Maestros de talento y sabiduría excepcional como Alfredo Pérez Guerrero, Manuel Agustín Aguirre, Juan Isaac Lovato, José David Paltán, Galo René Pérez, Luis Romo Dávila, Guillermo Bossano, jamás tuvieron un PHD, pero fueron tan superiores a esos novatos que andan coleccionado diplomas, se llenan de conocimientos copiados de otras personas, pero carecen de talento propio. La Universidad Central renuncio a la autonomía universitaria y se dejó poner por el Gobierno a un Rector Obediente, pero para nada le ha servido, ASÍ PAGA EL DIABLO A SUS DEVOTOS. ES LA HORA DE LEVANTARNOS TODOS LOS ECUATORIANOS QUE PASAMOS Y SE ENCUENTRAN EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL PARA NO PERMITIR QUE MANIPULACIONES BUROCRÁTICAS CONVIERTAN A LA UNIVERSIDAD CENTRAL EN UNA UNIVERSIDAD DE SEGUNDA.

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