UNA EPOCA DETESTABLE
Soy uno más de los miles de
arrepentidos, que en el año 2007 nos imaginamos que podíamos construir un nuevo
país, estábamos tan hastiados de los políticos mentirosos y corruptos, que
soñamos que un joven preparado y entusiasta podía liderar un país diferente,
donde imperen la democracia, la justicia y la libertad. Nunca pensamos que íbamos a tener una nueva Dictadura. Han pasado
muchos años, un Presidente que ha gobernado más tiempo que nadie, ya son ocho
años, que ha tenido más dinero que nadie para hacer obras, que ha tenido a sus
pies a todas las funciones del Estado, que ha tenido un pueblo sumiso que ha
perdido el valor y rebeldía que tenían los ecuatorianos, que se expidió una Constitución
de la República, que todos creímos que era excelente y que debía durar por
mucho tiempo, se han realizado muchas obras físicas, se ha modernizado el país,
pero se ha instrumentado una ficción de democracia y se ha perdido la libertad.
Frente a todo esto, en la
actualidad tenemos una férrea dictadura, que viola la Constitución y las leyes,
que gobierna por medio de decretos, de gritos y de odio, que desprecia a la
gente que piensa y persigue a la persona que se atreve a fiscalizar, que nadie
puede denunciar una arbitrariedad sin esperar la inmediata persecución y el
juicio, que la expresión del pensamiento libre es imposible y que toda la
prensa, radio y televisión es perseguida mientras el Gobierno tiene múltiples
medios de difusión en donde se dice lo que quiera. Las cadenas diarias de la
noticia oficial cansan y son de lo más aburridas, pero son obligatorias.
El Presidente de la República es
una persona muy grosera, es un ciudadano inculto, que no respeta la majestad de
su cargo: En lugar de mensajes sabios y grandiosos, como lo haría un estadista,
baila, canta, insulta en la tarima, desafía a trompones, persigue al que le
silva por la calle y por último, dice que su palabra es sagrada. Mayor
disparate nunca se escuchó en el Ecuador.
Luego de ello, el despilfarro es
espantoso y se suben los impuestos, se obtienen inmensos préstamos
internacionales, con el pretexto de la crisis, pero ese dinero es para el
despilfarro, sin que nadie pueda fiscalizar el verdadero valor de las obras
públicas.
Y en medio de todo esto se
pretende reformar la constitución a través de un grupo de amigos, con una serie
de normas que atentan a las garantías constitucionales, a la libertad, a la
democracia, sin permitir que el pueblo pueda pronunciarse, sin garantizar que
haya un organismo electoral libre e imparcial que realice un escrutinio
imparcial. ES NECESARIO QUE TODOS LOS
ECUATORIANOS NOS OPONGAMOS AL PELIGRO DE REFORMAR LA CONSTITUCION DE LA
REPUBLICA AL GUSTO DEL PRESIDENTE DE LA
REPUBLICA. PASEMOS LA VOZ ENTRE TODOS LOS ECUATORIANOS. SI DESPUES DE ESO SE
APRUEBAN LAS REFORMAS CONSTITUCIONALES, SIMPLEMENTE TENDREMOS LA NUEVA CARTA NEGRA. Que nos juzguen los
ecuatorianos del futuro por nuestra cobardía.
Dr. Bernardo Jaramillo Sáenz
