martes, 20 de octubre de 2015

UNA EPOCA DETESTABLE
Soy uno más de los miles de arrepentidos, que en el año 2007 nos imaginamos que podíamos construir un nuevo país, estábamos tan hastiados de los políticos mentirosos y corruptos, que soñamos que un joven preparado y entusiasta podía liderar un país diferente, donde imperen la democracia, la justicia y la libertad. Nunca pensamos que íbamos a tener una nueva Dictadura. Han pasado muchos años, un Presidente que ha gobernado más tiempo que nadie, ya son ocho años, que ha tenido más dinero que nadie para hacer obras, que ha tenido a sus pies a todas las funciones del Estado, que ha tenido un pueblo sumiso que ha perdido el valor y rebeldía que tenían los ecuatorianos, que se expidió una Constitución de la República, que todos creímos que era excelente y que debía durar por mucho tiempo, se han realizado muchas obras físicas, se ha modernizado el país, pero se ha instrumentado una ficción de democracia y se ha perdido la libertad.
Frente a todo esto, en la actualidad tenemos una férrea dictadura, que viola la Constitución y las leyes, que gobierna por medio de decretos, de gritos y de odio, que desprecia a la gente que piensa y persigue a la persona que se atreve a fiscalizar, que nadie puede denunciar una arbitrariedad sin esperar la inmediata persecución y el juicio, que la expresión del pensamiento libre es imposible y que toda la prensa, radio y televisión es perseguida mientras el Gobierno tiene múltiples medios de difusión en donde se dice lo que quiera. Las cadenas diarias de la noticia oficial cansan y son de lo más aburridas, pero son obligatorias.
El Presidente de la República es una persona muy grosera, es un ciudadano inculto, que no respeta la majestad de su cargo: En lugar de mensajes sabios y grandiosos, como lo haría un estadista, baila, canta, insulta en la tarima, desafía a trompones, persigue al que le silva por la calle y por último, dice que su palabra es sagrada. Mayor disparate nunca se escuchó en el Ecuador.
Luego de ello, el despilfarro es espantoso y se suben los impuestos, se obtienen inmensos préstamos internacionales, con el pretexto de la crisis, pero ese dinero es para el despilfarro, sin que nadie pueda fiscalizar el verdadero valor de las obras públicas.
Y en medio de todo esto se pretende reformar la constitución a través de un grupo de amigos, con una serie de normas que atentan a las garantías constitucionales, a la libertad, a la democracia, sin permitir que el pueblo pueda pronunciarse, sin garantizar que haya un organismo electoral libre e imparcial que realice un escrutinio imparcial.  ES NECESARIO QUE TODOS LOS ECUATORIANOS NOS OPONGAMOS AL PELIGRO DE REFORMAR LA CONSTITUCION DE LA REPUBLICA AL GUSTO DEL  PRESIDENTE DE LA REPUBLICA. PASEMOS LA VOZ ENTRE TODOS LOS ECUATORIANOS. SI DESPUES DE ESO SE APRUEBAN LAS REFORMAS CONSTITUCIONALES, SIMPLEMENTE TENDREMOS LA NUEVA CARTA NEGRA. Que nos juzguen los ecuatorianos del futuro por nuestra cobardía.
Dr. Bernardo Jaramillo Sáenz


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